
Luis Miguel Muñoz de Point S España
Luis Miguel Muñoz
Director general de Point S España
Vender no es la única opción
viernes, 12 de junio de 2026
"Todos los talleres de España están en venta", "me están regalando talleres", "se lo quieren quitar de encima cuanto antes", "no puedo más, ayúdame a vender"… son frases que oigo día sí y día también.
Aparecen con frecuencia creciente operaciones de compra-venta de talleres, algunas que quizá hayan sido un malvender, y actores que crecen y crecen a base de quedarse con negocios históricos, rentables y con proyección, es la famosa consolidación.
Me paro a reflexionar desde un punto de vista pragmático, como si fuera un espectador, y pensaría que éste, el de los talleres, debe ser un sector en decrecimiento, una actividad sin rentabilidad o con rentabilidades bajísimas, un sector que va a desaparecer y en el que todo el mundo está en modo “sálvese quien pueda”. Sin embargo, la realidad es que hay una demanda muy fuerte y creciente de servicios de mantenimiento y que muchos, pero muchos talleres, son muy rentables. Entonces, ¿por qué se los quieren quitar de encima?
Un taller es una actividad que tiene una gran presión operativa: el día a día es muy intenso. Es duro y hay que estar presente en el sentido literal de la palabra. Un taller no se teledirige, no se automatiza con IA (algunas cosas sí, claro). No lo montas y te olvidas. No es una fuente de ingresos pasivos. Un taller es un negocio que necesita presencia de su líder, ya sea el dueño, el fundador o el jefe de taller. Necesita coordinación y motivación de equipos. Este es un negocio de personas que trabajan con y sobre máquinas, pero un negocio de personas al fin y al cabo.
Cuando las personas son el recurso clave y el recurso más escaso, manejarlas es la habilidad que marca la diferencia. No me cansaré de decir que el que tenga equipos organizados, motivados, comprometidos e incentivados, ese se va a crecer y va a ganar dinero porque la demanda es creciente y el cliente está dispuesto a pagar por un buen servicio. Ahora bien, precisamente eso es lo más difícil, tener las personas adecuadas y comprometidas.
Entonces, ¿el camino es vender? Pues bueno, si el taller es tú autoempleo, se acaba tu vida laboral y se acaba el negocio. Vender antes de perder el valor de tu fondo de comercio, sí, es una salida. Pero si el negocio es un taller mediano, con 4-5 personas o más, párate a pensar en tú negocio y en tú equipo.
Pienso que hay cosas muy básicas que hacer para que te vaya bien. Lo primero: un taller no puede ser un nido de porquería, un caos donde entras y no quieres tocar nada para no embadurnarte. Un taller debe ser un sitio limpio, ordenado, organizado. No digo que sea una boutique, pero realmente no cuesta mucho el nivel a que me refiero. El orden del espacio da orden al negocio y el orden transmite calidad de servicio, y esa percepción te atrae clientes y te permite cobrar más por tus servicios.
Segundo: cuida tu imagen, muéstrate moderno, actualizado. No digo que te gastes una millonada, ni que seas una 'Apple Store', pero sí un lugar en el que una persona pueda estar cómoda mientras cuidan de su vehículo. No entiendo a los empresarios que no invierten en su taller. Es tú establecimiento abierto al público. No esperes a que otros lo hagan por ti, hazlo tú como principio empresarial. Si tienes una imagen digna y atractiva, transmitirás profesionalidad y eso te traerá trabajo y trabajadores.
Tercero: sé un profesional, trabaja bien, no engañes a nadie, cumple y atiende a tus clientes e invierte en tecnología. Y hay más reglas básicas, pero voy a la que más castiga al taller: el personal. Gente hay, pero son el recursos escaso, por lo tanto hay que gestionarlo. ¿Y cómo? Pues siendo consciente de lo que ese personal hoy necesita para trabajar de manera comprometida y dándoselo. No es sólo cuestión sólo de salario económico, que es importante (alta demanda y baja oferta = subida de precio), pero trabaja los horarios, trabaja los incentivos, trabaja el clima laboral, trabaja la formación, trabaja el desarrollo y trata a las personas bien. Pienso que no, que vender no es la única salida. Para no quemarse el remedio es gestionar bien el cambio del paradigma de las personas del taller.
