Bridgestone desmonta los principales mitos sobre el uso y mantenimiento de los neumáticos
martes, 20 de octubre de 2026

Mitos y realidades sobre los neumáticos
La presión de inflado, el envejecimiento o el desgaste de las ruedas son algunos de los aspectos sobre los que circulan falsas creencias entre los conductores. Bridgestone aclara qué hay de cierto en estas ideas y advierte de que el desconocimiento sobre el cuidado de los neumáticos puede comprometer la seguridad, el rendimiento y la vida útil del vehículo.
Pese a su importancia como único elemento del automóvil en contacto con la carretera, muchos conductores desconocen aspectos cruciales de los neumáticos e incluso dan por ciertos algunos mitos extendidos (presiones, profundidad del dibujo, antigüedad, etc.) que no se corresponden con la realidad y que pueden afectar al comportamiento, la seguridad o la vida útil de los neumáticos.
Con el objetivo de contribuir a una conducción más segura y responsable, Bridgestonedesmonta las principales falsas creencias relacionadas con los neumáticos .
Mito 1: “Los neumáticos nuevos no necesitan revisión”
Aunque un neumático sea nuevo, es imprescindible comprobar regularmente su presión de inflado y estado (cortes, grietas, arranques, etc.) para garantizar unas prestaciones y condiciones de seguridad óptimas. También es importante adecuar la presión de los neumáticos a las condiciones de servicio del vehículo, según las especificaciones del fabricante.
Mito 2: “Si queda dibujo, el neumático está en perfecto estado”
La profundidad de la banda de rodadura es muy importante, pero no es el único indicador del estado de un neumático. El desgaste irregular, cortes, grietas, arranques o daños en los flancos también pueden comprometer su comportamiento. Asimismo, un neumático que presenta un aspecto aparentemente correcto puede haber perdido parte de sus prestaciones debido al envejecimiento del compuesto o a unas condiciones de mantenimiento inadecuadas. Por ejemplo, un neumático cristalizado puede conservar una profundidad de dibujo adecuada, pero haber perdido su elasticidad, afectando significativamente a su capacidad de adherencia y seguridad en servicio.
Para comprobar el estado de un neumático hay que realizar inspecciones periódicas y prestar atención a cualquier cambio en el comportamiento del vehículo, como vibraciones, incremento de la distancia de frenado, pérdida de estabilidad o una respuesta diferente de la dirección. En estos casos, es imprescindible acudir a un centro especializado para detectar y resolver el problema.
Mito 3: “Reducir la presión incrementa el agarre”
Contrariamente a una creencia bastante extendida, reducir la presión de inflado no mejora el agarre del vehículo. Los neumáticos están diseñados para trabajar con una presión específica que optimiza su superficie de contacto con la carretera y garantiza sus prestaciones. Una presión insuficiente altera este equilibrio, disminuyendo la capacidad de respuesta del vehículo y afectando a la seguridad, especialmente durante frenadas o cambios bruscos de trayectoria.
Además, provoca un desgaste prematuro e irregular del neumático, incrementa la resistencia a la rodadura y contribuye a un mayor consumo de combustible.
Por el contrario, una presión de inflado excesiva tampoco resulta recomendable. Aunque puede contribuir a una ligera reducción de la resistencia a la rodadura y, por tanto, del consumo de combustible, también compromete el comportamiento dinámico y la seguridad del vehículo, pudiendo reducir la adherencia. Además, favorece el desgaste irregular y puede incrementar la distancia de frenado. En situaciones extremas, una presión excesiva también puede elevar el riesgo de daños por impacto, especialmente al circular sobre baches o bordillos.
Es recomendable respetar siempre las presiones de inflado indicadas por el fabricante del vehículo, que normalmente aparecen en el manual de usuario, en el marco de la puerta o en la tapa del depósito.
Mito 4: “Los neumáticos delanteros y traseros se desgastan por igual”
El desgaste de un neumático depende, entre otros factores, del tipo de vehículo y su configuración, su sistema de tracción, la distribución del peso, el estilo de conducción y el estado de los componentes de suspensión y dirección.
En los coches de tracción delantera (la mayoría del mercado), los neumáticos del eje delantero suelen desgastarse más rápidamente. Por ello, tan importante como revisar periódicamente la presión y el estado de los neumáticos es realizar rotaciones (aproximadamente cada 10.000 km), según las recomendaciones del fabricante. Esta operación ayuda a conseguir un desgaste más uniforme, mantener un comportamiento equilibrado del vehículo y prolongar la vida útil de los neumáticos.
Mito 5: “Si no se usa mucho el coche, los neumáticos apenas envejecen”
Al margen del kilometraje acumulado, el paso del tiempo también tiene incidencia en los neumáticos: aunque estos no tienen fecha de caducidad (otro mito muy extendido), sus materiales y compuestos sí pierden prestaciones por factores como la exposición al sol, las variaciones de temperaturas o determinadas condiciones ambientales. Por este motivo, es muy importante tener en cuenta la antigüedad del neumático (en su flanco puede comprobarse el código DOT, con la semana y el año de fabricación), prestar especial atención cuando tenga más de cinco años, con revisiones anuales, y sustituirlo cuando tenga más de diez años, o antes si presenta deterioro, para conservar siempre las propiedades de elasticidad y adherencia.
Mito 6: “Un pinchazo implica siempre cambiar el neumático”
Muchos pinchazos son reparables y permiten seguir usando el mismo neumático con total seguridad. No obstante, es fundamental que tanto la inspección del neumático como su reparación sean realizadas por un profesional cualificado. Por otro lado, si el pinchazo requiere la sustitución del neumático, se deberán comprobar las profundidades de todos los neumáticos para, según el tipo de vehículo y transmisión, evaluar si la sustitución puede afectar al comportamiento dinámico del vehículo y sus sistemas electrónicos, según las recomendaciones del fabricante.
Mito 7: “Todos los neumáticos son prácticamente iguales”
Dos neumáticos aparentemente iguales pueden presentar diferencias significativas en cuanto a comportamiento, eficiencia y seguridad. Aspectos como la adherencia, la capacidad de frenada, la resistencia a la rodadura, la estabilidad, el control, el confort de marcha, la durabilidad o la evacuación del agua dependen del buen desempeño de un neumático premium y de su correcto mantenimiento. La calidad, y no el precio, debe ser siempre el criterio determinante a la hora de comprar neumáticos nuevos.
Mito 8: “Los neumáticos All Season solo sirven para invierno”
Incorrecto: los neumáticos All Season con marcado 3PMSF están diseñados para utilizarse durante los 12 meses del año y están homologados para circular con nieve sin necesidad de cadenas. Combinan las virtudes de los neumáticos de verano (los más habituales) y los de invierno, con la ventaja de que no es necesario reemplazarlos cuando llega el frío o el calor. Este tipo de neumáticos resulta especialmente apropiado para aquellos conductores que se enfrentan a condiciones meteorológicas muy variables a lo largo del año y que quieren desplazarse por zonas de bajas temperaturas con mayor seguridad, ya que están concebidos para ofrecer un mejor comportamiento, no solo con nieve, sino también a temperaturas inferiores a 7º C y en condiciones de lluvia.
